¿Es recomendable un detox tras los tratamientos de reproducción asistida?

depurando

Una de las preguntas estrella en la consulta de Medicina China para la fertilidad es cómo depurar después de un tratamiento de reproducción asistida.

Y no es para menos, son muchos los medicamentos necesarios para un solo tratamiento y con frecuencia aparecen síntomas secundarios debido a esta medicación.

Los tratamientos “detox” están por todas partes: zumos verdes, plantas depuradoras hepáticas, monodietas… lo difícil es saber cuál es el que más te conviene.

En este caso mi respuesta es: ninguno de ellos.

Esto no significa que no haya nada que puedas hacer para contrarrestar la sobrecarga hormonal a la que se someten tus órganos con cada tratamiento; sin embargo, hay algo que no me termina de encajar con la idea de los productos detox en general y sobretodo cuando tienen que ver con la fertilidad.

Nuestros riñones, pulmones, intestinos e hígado son unos órganos fantásticos, capaces de neutralizar y eliminar los productos que el organismo no necesita, entre ellos las toxinas a las que nos sometemos a diario. Sin embargo, a menudo aparecen síntomas de sobrecarga de estos órganos, como es frecuente tras los tratamientos de fertilidad.

La gran mayoría de tratamientos depurativos promueven un efecto purgante en los intestinos, hacen que tus riñones filtren más fluidos y aceleran la eliminación por parte del hígado. No obstante, no siempre esto es algo conveniente.

Tus órganos son unos filtros fabulosos, pero como todo tejido humano, se vuelven frágiles si se someten a estrés. Como resultado de doblar o triplicar la carga de tóxicos en unos órganos ya de por si sobrecargados por la medicación, puedes sentirte mucho peor.

Además, en el caso de haber conseguido quedarte embarazada, las toxinas liberadas durante el proceso depurativo pueden atravesar la barrera placentaria y afectar al desarrollo normal del bebé.

 

Entonces ¿qué se puede hacer?

Lo principal es que tu vida sea lo más sana posible, que los alimentos que consumas sean principalmente de origen ecológico. Que no fumes, que no bebas alcohol. Esto es lo ideal.

Sin embargo, si te encuentras ante la necesidad de darle un respiro a tu cuerpo te recomiendo hacer lo siguiente durante una o dos semanas.

Bebe agua y solamente agua

El agua es la base de la vida y es esencial para todos y cada uno de los procesos fisiológicos de tu cuerpo. Elimina todas las bebidas que no sean agua. Todas las células de tu cuerpo te lo agradecerán.

Duerme

El descanso es un rejuvenecedor potentísimo y es una manera de promover los procesos de reparación tisular y depuración. La mayoría de las veces no dormimos lo suficiente. Incluso las 8 horas convencionales pueden no ser suficiente si estás sometida a estrés físico o emocional.
Prueba a descansar entre 9 y 10 horas por noche.

Cuando estás en reposo absoluto, la sangre que normalmente circula por tus músculos, vuelve al hígado, donde se limpia y repara.

Sin embargo, cuando el descanso es insuficiente el efecto es el contrario: no le das tiempo a tu hígado para que lleve a cabo sus funciones y la carga de toxinas aumenta día tras día.

Cuida la alimentación

Si no estás embarazada: Elimina los alimentos que promueven la inflamación y los picos de azúcar en sangre.

Son los siguientes:

· Carne roja y blanca

· Cualquier alimento derivado del trigo

· Azúcar blanco, moreno, siropes y edulcorantes (tampoco miel)

· Patatas

· Alcohol

· Fritos

Prueba cómo te sientes haciendo esta dieta durante 3 días y extiéndela hasta completar la semana o los 15 días.

Si tienes algún trastorno sanguíneo, anemia, problemas con el metabolismo del azúcar o alguna enfermedad crónica: antes de hacer cualquier cambio habla primero con tu médico.

Para volver a la vida normal introduce gradualmente (¡despacio!) los alimentos que estaban vetados. Te recomiendo que prestes atención a cómo te sientes después de añadir cada uno de los alimentos. Es posible que descubras que algunos de ellos te hagan sentir pesada, más cansada. Toma conciencia y evita lo que te haga sentir mal.

Si has conseguido el embarazo: Lo recomendado es no hacer grandes cambios a tu dieta habitual, sin embargo, lo que sí que puedes hacer es ir reduciendo gradualmente los alimentos más tóxicos como los fritos, los edulcorantes e instaurar una dieta más limpia durante todo el embarazo.

 

Este artículo se publicó en el blog de Eva María Bernal Creando una familia.