¿Permites que tu estilo de vida interfiera en tu fertilidad?

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- Oye Sara, ¿Tú qué pides cuando vas a comer fuera? - Me pregunta con curiosidad una mujer de unos 30-y-tantos en una sesión de Medicina China para la fertilidad. La respuesta es fácil: no voy a comer a ningún restaurante donde no pida con tranquilidad cualquiera de sus platos. Aunque debo confesar que al vivir con un cocinero, pocos son los restaurantes que pasan el filtro. 

La experiencia de acompañar a tantas parejas con problemas de fertilidad me hace pensar que el principal responsable de nuestro estado de salud es nuestro estilo de vida. Tanto lo que hacemos cuando trabajamos, como cuando descansamos y tenemos momentos de ocio.

Estrés, poco descanso, tabaquismo, menús restaurante o dietas a base de pan con queso, sedentarismo, falta de tiempo para dedicarse a uno mismo...  la lista es interminable.

Mi manera de entender la salud hace que la mayoría de las personas que pasan por mi consulta salgan con una lista de "deberes".

En esta lista se incluyen alimentos a eliminar, alimentos a descubrir, y otras recomendaciones como irse a dormir más temprano, apagar todas las pantallas a partir de cierta hora, incluir el ejercicio en la agenda, favorecer los espacios de expresión de los sentimientos... 

No obstante, no deja de sorprenderme cuando veo una resistencia intensísima a hacer cualquier cambio, a entender que mejorar tu salud pasa por dejar de vivir como lo has estado haciendo hasta ahora.

El proceso terapéutico es siempre un camino individual, donde cada persona tiene que primero sentir la necesidad del cambio para dar los pasos necesarios hacia su propia sanación y no seré yo quien cuestione a quien no tenga ganas de hacer esos cambios. No obstante, soy devota creyente de que en lugar de acomodarnos en la queja es más interesante responsabilizarse de los propios actos.

En esas ocasiones donde veo resistencias acabo pensando que la infertilidad todavía no le duele tanto a esa persona.

A continuación te propongo una lista para que te inspires en lo que podrías hacer para mejorar tu estilo de vida y tu salud en el próximo año. 

 

Alimentación ¿sigues una alimentación de temporada, o consumes los mismos platos todo el año? ¿Eres consciente de cuándo tomas un alimento procesado? ¿Eres consciente de cuántos de los alimentos en tu carrito de la compra llevan grasa de palma? ¿Eres consciente de cuanta sal y azúcar tomas a lo largo del día? ¿Eres consciente de cuánto de tu ocio / vida social gira alrededor de ingerir bebidas y alimentos completamente nocivos para tu salud?

 Hogar ¿Te preocupas por el material del que están hechos los elementos con los que cocinas? ¿Te preocupas por tener espacios de silencio al final del día o la tele ocupa cualquier atisbo de espacio de relajación y conexión con uno mismo / la pareja? ¿Eres consciente del impacto que genera sobre el planeta tu estilo de vida y llevas acabo alguna acción para minimizarlo? 

 Personal ¿Tienes relaciones sanas, de esas que te inspiran a ser una mejor versión de ti misma? ¿Te gusta lo que haces durante la mayor parte de tu día? ¿Cultivas alguna pasión por algo? ¿Tienes espacios de silencio interior? ¿Te tratas bien o te maltratas? ¿Escuchas a tu cuerpo cuando te expresa que algo le hace sentir mal?

 

Asumo el riesgo de sonar exagerada cuando digo que es muy difícil que tu estilo de vida mejore después de tener un bebé. Puedes cambiar tu alimentación, mudarte al pueblo o tirar las ollas de aluminio pero por lo general después de la llegada de un hijo se dispone de mucho menos tiempo de pareja, personal y mental. Y aunque quizás la motivación y la fuerza de voluntad puedan incrementar cuando llegue el bebé, el momento para hacer un cambio a mejor es siempre ahora.

Así que mi recomendación de hoy es que no lo dejes para mañana. Empodérate. Elige cuidarte. Elige tomar decisiones de manera activa para mejorar tu salud y la de tu entorno. Si tienes ganas, yo te acompaño.