¿Acabas de descubrir que estás embarazada? Esto es lo básico que necesitas saber

introspeccion

 

Todo empieza con dos dos rayitas, más o menos esperadas. Un escalofrío recorre tu espalda, en un segundo el mundo entero acaba de cambiar.

Recuerdo como si fuera ayer el día que descubrí que estaba embarazada. Aunque era un embarazo buscado y deseado, en el mismísimo momento en el que lo supe llegó tanto la alegría como el pánico.

Dá pánico todo lo que perderás al ser madre, y también todo lo que ganarás. Una ambivalencia de emociones que, sumado a las hormonas que corren por tu sangre, te pueden llevar del llanto a la risa en medio segundo.

Lo que te trae la alegría, sobra decirlo. Te desborda, te emociona, te sale hasta por los poros haciéndote sentir que la felicidad existe y no la habías conocido hasta ese preciso momento.

 

Así que estás embarazada.

¿Y ahora qué? Buena pregunta...

 

Lo primero que necesitas saber es de cuántas semanas estás.

 

¿Cómo se calcula la duración del embarazo?

La duración del embarazo se puede calcular contando por semanas, meses o trimestres, aunque la manera más precisa y que utilizan los profesionales es contando las semanas y los días. Si estás en tu primer embarazo seguramente acabes contando los días y semanas, mientras que la mayoría de mujeres que ya tienen hijos, por falta de tiempo y concentración acaban contando con más precisión los meses que las semanas. No importa, todos los caminos llevan a Roma.

La fecha probable de parto se calcula contando 40 semanas desde el primer día de la última menstruación, aunque se considera que el parto a término se puede dar entre las semanas 37 y 42 de gestación (y si tu comadrona te lo permite, incluso puedes llegar a las 43, (¡como me pasó a mí!, pero te lo contaré en otro post).

Estas 40 semanas se agrupan en meses, dando lugar a 9 meses solares o 10 meses lunares que también se pueden englobar en 3 grandes grupos: los trimestres.

 

¿Qué ocurre durante cada trimestre de gestación?

El primer trimestre va desde el inicio de la última menstruación hasta el final del tercer mes, e incluye el momento en el que se produce la fecundación.

Durante el primer trimestre del embarazo el embrión crece hasta transformarse en un feto. Este proceso queda retratado con todo lujo de detalles en el estudio de las Etapas de Carnegie (o Carnegie Stages). La emoción de estas primeras semanas en las que apenas notas cambios se puede canalizar a través de seguir el día a día del desarrolo del embrión con este tipo de webs. A mí me encantó y a mis pacientes siempre les paso el enlace. Para seguir el resto del desarrollo del embarazo me encanta esta otra web. Sigamos. Este proceso ocurre a la vez que se crea la placenta, el órgano que conecta al bebé con su madre a través del cordón umbilical. Mientras tanto, el aporte hormonal y el mantenimiento del embarazo se lleva a cabo gracias al cuerpo lúteo, una porción del folículo que ha quedado en el ovario de la madre, y el saco vitelino.

Estas funciones de mantenimiento demandan una gran cantidad de energía a la madre, por lo que es muy común que sienta, además de numerosos cambios en su cuerpo, diferentes tipos de síntomas a causa del cansancio, como podrían ser nauseas matutinas que se podrían acompañar de mareos, sensación de asco e incluso vómitos, malestar en el bajo vientre, fatiga intensa, ansias por comer alimentos concretos, sueño interrumpido y con gran actividad onírica…

Algunas mujeres pueden tener muchos de estos síntomas y otras no tener ninguno, ambos casos entran dentro de la normalidad, aunque yo siempre recomiendo llegar al embarazo con un estado energético óptimo para evitarte cualquiera de estas molestias.

También hay otro tipo de cambios que se dan por efecto de la progesterona y de la bomba que representa tener conciencia de los cambios que se avecinan en tu vida. Entre ellos destaco la necesidad de protección y recogimiento y una especie de tranquilidad muy evidente sobretodo en las mujeres que en estado no-embarazada son un nervio. No significa que no hayan preocupaciones, pero sí creo que se viven de otra manera.

Durante este trimestre es muy importante que conozcas qué puedes comer y qué no y que descanses todo lo que necesites, debido a que es un momento de gran demanda energética y a la vez es el momento de más riesgo de pérdida. Una vez concluye la semana 12 finaliza el primer trimestre y se realiza la primera ecografía "obligatoria", donde se calculan el porcentaje de riesgo de que el feto padezca algunas enfermedades genéticas y se evalúa el número de embriones en el útero. ¡A veces hay sorpresas! :)

 

El segundo trimestre va desde la semana 13 hasta la 28, y es fácil que a partir de este momento la mujer se sienta mucho mejor.

Durante estas semanas, aparecerá la barriguita y, aunque el bebé se mueve activamente desde la séptima semana, a lo largo de este trimestre se podrán sentir sus movimientos.

La percepción de estos movimientos depende de dónde esté insertada la placenta, siendo la inserción anterior la que más dificulta sentir los movimientos tempranos, ya que se encuentra en la cara abdominal del útero y los amortigua.

Las mujeres que han tenido más de un embarazo notarán que la panza es más prominente durante este embarazo y es posible que también noten los movimientos más temprano.

En este trimestre también se produce un aumento de pigmento en la piel, debido a causas hormonales. Los pezones se oscurecerán, y pueden salir algunas manchas en la cara y en la barriga que sin duda desaparecen después del parto.

A medida que crece la barriga y en función del estado físico previo y las actividades cotidianas de la mujer, pueden darse molestias en la espalda, ya que el incremento de peso que sobresale con la panza hace que se den cambios la curvatura de la columna. Además hay una gran cantidad de hormonas que generan laxitud en los tejidos, preparando el cuerpo para estos cambios estructurales y facilitando el parto más adelante.

El tercer trimestre va desde la semana 29 hasta la 40. En estos meses el bebé aumentará de peso hasta alcanzar el óptimo para el nacimiento. La mayoría de los bebés que nacen durante este trimestre sobreviven, aunque no es hasta la semana 37 que se consideran bebés a término.

En estas semanas a menudo la mujer se siente más pesada y torpe, debido a las nuevas dimensiones de su cuerpo y a la disminución de la movilidad. Este es un momento donde muchas madres se sienten radiantes, aunque es posible que también haya una gran necesidad de descansar e incluso aparezcan molestias leves como dificultad para respirar, insomnio, dolores de espalda, estreñimiento y hemorroides o ácidez. Este es el trimestre del masaje perineal, una técnica que se recomienda practicar a diario desde la semana 30 hasta el parto para favorecer la elasticidad del tejido del periné y evitar los desgarros y las episiotomías.

La mayoría de estos trastornos se deben a que el bebé ocupa una gran parte del espacio vital de la madre. Con el nacimiento deberían desaparecer gran parte de estos síntomas. Durante este trimestre el feto deberá colocarse en posición cefálica, es decir, con la cabeza hacia abajo. En ocasiones, hay bebés que se mantienen “sentaditos” sobre la pelvis de la madre, en la posición de nalgas. Si bien, es posible tener un parto vaginal con un bebé de nalgas, en la mayoría de los hospitales sólo se practican siguiendo un protocolo estricto de parto instrumentalizado y, en muchos casos, se programa cesárea directamente.

Si tu bebé sigue de nalgas sobre la semana 32, la Medicina China propone un tratamiento con acupuntura y moxibustión para que se den la vuelta. Tengo que decir que este tratamiento me parece muy efectivo cuando el bebé está sentado, pero que cuesta más cuando tiene los pies al lado de la cara, con las rodillas extendidas.

En cualquier caso, también tienes la opción de hacer una versión externa, que es una técnica que realizan obstetras con control ecográfico y una sedación suave para evitar que se desencadene el parto. Es la opción que queda cuando el bebé no se gira y se quiere evitar la cesárea al máximo. 

Esta es, a grandes rasgos, la información más relevante para empezar.

Sin duda hay muchos libros con información más extendida y por internet también encontrarás respuesta para casi todo. No obstante mi recomendación es que no te olvides de que si escuchas con atención puedes saber perfectamente lo que te está pasando.

Desconecta del exterior y conecta con lo que sientes, con tu bebé. Tú sabes lo que necesitas en cada momento. Enhorabuena.

 

 

 

Embarazo - crianzaSara Banal