La magia en los tratamientos fertilidad

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Cuando una pareja llega a mi consulta por primera vez, aparece en mi la pregunta: ¿conseguirán hacer magia?

Y no es solo que me refiera a si conseguirán traer un bebé a este mundo, que también, si no que mi interrogante tiene más que ver con el proceso en si mismo.

Me explico.

Son cada vez más los casos que acompaño donde los profesionales sanitarios quedan gratamente sorprendidos por unos resultados que no solo no esperaban si no que en realidad habían proclamado que apostar por esa vía era ir a caballo perdedor.

Tengo tantas pacientes inicialmente desahuciadas por la medicina convencional y felizmente embarazadas con sus propios óvulos, que me da coraje cuando llega a mis oídos la palabra "milagro".

Y es que para mi no son milagros, si no magia, que es diferente. Los milagros simplemente suceden y la magia se hace y en este caso es fruto de la búsqueda de soluciones, de la perserverancia y el esfuerzo y el sacrificio y la entrega de resistencias.

Cuando la gente me pregunta cómo es que alguien con baja reserva ovárica puede conseguir resultados tan fantásticos siempre digo que la magia está en un 50% en la alimentación, otro 30% en la gestión del estrés y por último hay un 20% de gracia que consiste en dar con el diagnóstico correcto (incluyendo las pruebas de fertilidad reservadas para aquellos que aparentemente está todo bien).

Me atrevería a decir que ese 50%, que consiste en llevar una alimentación saludable es, en ocasiones, el más complicado de conseguir. No solo tienes que "comer bien", si no que tienes que dejar de "comer mal". Y aunque a priori todos comemos y nos cocinamos y no parece nada del otro mundo, la realidad es que en el acto de comer se mezclan nuestras raíces, cultura y el ansia con el que vivamos, lo cual lo complica todo.

Cada semana preparo dietas a mis pacientes con el objetivo de que mejoren la calidad de sus gametos, que trabaje bien sus sistemas inmunitarios, digestiones etc. y me doy cuenta de que no es nada fácil llevar a cabo una dieta para mejorar la fertilidad. Sobretodo por lo mal que solemos comer, lo mal acostumbrados que estamos a lo rápido y lo fácil... y lo muchísimo que cuesta a veces tomar la determinación de hacer magia. Ahí está el truco.

Mi muro de testimonios está lleno de historias de personas que han tenido las agallas de creer que podían conseguirlo. Y creéme que en temas de infertilidad, la moral suele llevar más bien un vuelo raso. La cuestión es que estas personas se comprometen, cumplen con esos tres puntos y bueno, el resto es historia. Con esto no quiero decir que la totalidad de personas que no lo consiguen es por falta de compromiso, en absoluto. La vida es algo muy amplio y vasto y sería del todo injusto meter en el mismo saco a todo aquel que no haya podido lograr reproducirse.

Pero vuelvo al tema de la alimentación, que me voy por las ramas.

La primera de las dificultades para llevar una dieta saludable es la de no saber por dónde empezar a comer bien. Para mí es fácil: lo primero es dejar de comer mal. Sacar todo lo nocivo es casi más importante que probar todos los tipos de cereales de los siete continentes. Lo siguiente es saber preparar de manera atractiva todo aquello que tienes que incorporar a tu día a día. Y para ello, hace falta o mucho tiempo para aprender a base de prueba-error o la guía de alguien que sepa del tema y que te allane el camino.

Como ya he comentado en otras ocasiones, Diego, que es mi pareja y mi socio, es cocinero y terapeuta de Medicina China, y es mi mano derecha en el área culinaria. Cuando Veritas le propuso preparar un curso sobre la transición a una alimentación saludable, supe que era ideal para todas aquellas personas que quisieran hacer magia y, sobretodo, para aquellos quienes anhelan conseguirlo pero sienten que tienen delante obstáculos técnicos.

Si no sabes como se cocina bien el mijo; si no tienes ni idea de lo que te puede aportar comer algas; si sales corriendo de casa cuando huele a brócoli o te alimentas a base de pan y azúcares Y QUIERES HACER ALGO AL RESPECTO... este es tu curso.

Un curso de tres sesiones teórico-prácticas donde aprenderás a entender la alimentación desde el prisma de la Medicina China con el objetivo de restaurar tu salud, pero que además cuenta con la agilidad de un cocinero profesional que también sabe lo que es hacer malabares para poder comer bien en el día a día.

Imagínate siendo capaz de organizar tu cocina para cocinar de manera más ágil. Visualízate preparando el menú semanal con antelación y gracia, para no dejar espacios que inviten a saltar al lado oscuro, y sobretodo creéte capaz de crear platos increiblemente buenos con ingredientes que siempre te han parecido aburridos e insípidos.

Estás a tres talleres de conseguir ese 50% de magia. Apúntante que empezamos en Noviembre ;)