Alimenta (bien) la flora intestinal

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Los últimos días de primavera son uno de los momentos de más actividad, pero también de más cansancio acumulado después del frío invernal y la inestabilidad primaveral. Este estrés altera el sistema inmunitario y provoca una bajada de defensas, una situación que se soluciona facilmente si alimentas de manera adecuada la flora intestinal.

¡No dejes que te venza la fatiga! Acuéstate temprano, haz ejercicio, pasa tiempo al aire libre y cuida de tu microbiota intestinal!.

Nuestra microbiota intestinal regula nuestra sensibilidad y el grado de reacción de nuestro sistema inmune.

Una interacción entre el sistema inmune y los microbios intestinales que diste de ser la ideal puede afectar la salud de todo el organismo negativamente: Una mala gestión por parte del sistema inmune puede dar pie a reacciones autoinmunes donde se ataquen a partes del cuerpo que en realidad son inofensivas.

Mientras muchas de nuestras dolencias se deben a un componente genético (y nada podemos hacer por cambiar esto) sí tenemos la oportunidad de influenciar en nuestro microbioma, y una de las maneras más efectivas de controlar estos habitantes de nuestro intestino es a través de la dieta, en concreto a través de una alimentación rica en vegetales, alimentos integrales y fermentados.

Las bacterias de nuestro intestino necesitan comer carbohidratos, sin embargo los azúcares simples se absorben demasiado rápido en el intestino delgado y no llegan a tiempo para alimentar a la población situada en el intestino grueso. De esta manera, sólo la fibra alimentaria, indigerible por nuestra parte, llega intacta como plato suculento para nuestros inquilinos. Al alimentar a nuestras bacterias con la fibra de frutas, verduras y cereales integrales facilitamos el crecimiento de muchas clases de microbios, ayudando a que formen una comunidad estable y sólida frente a invasores patógenos.

¿Qué más podemos hacer para mejorar nuestro microbioma? Las verduras fermentadas es una propuesta fabulosa para mejorar la flora intestinal, ya que no sólo aumentan las poblaciones de bacterias y sus variedades, si no que también son ricas en fibra prebiótica, que es el principal alimento de estas bacterias. Además, se adaptan perfectamente a las necesidades de nuestro cuerpo en este momento de transición dietética hacia una dieta más liviana: combinan perfectamente en ensaladas como en forma de acompañamiento.

En casa nos gusta hacer nuestro propio kimchi con col china y zanahoria, aunque a veces también incluimos coliflor, ajo y últimamente también apio. Para hacerlo simplemente tienes que lavar y cortar las verduras, estrujarlas con tus propias manos (bien limpias, eso sí!) hasta que saquen su jugo, meterlas junto al jugo que han soltado en un bote de cristal hervido previamente y esperar a que suceda la magia. Al ir abriendo el bote notarás como sale gas: es el producto del fermento, la señal de que la magia ya está ocurriendo. Al cabo de unos 4-5 días tendrás un buen surtido de verduras encurtidas listas para servir y aptas para toda la familia.

Este artículo fue escrito para la revista Veritas #100 junio 2018