Cuida el corazón durante el verano

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Para muchos han llegado ya los primeros días de vacaciones de verano, un alivio instantáneo que permite incluso poder soltar una buena exhalación y liberar el corazón del estrés y el cansancio de todo el año.

Para la Medicina China el corazón es el órgano rey durante el verano y es de suma importancia cuidarlo del efecto sofocante del calor estival ya que influye negativamente sobre este órgano.

Un corazón sano es esencial para un suministro apropiado de sangre a todos los tejidos del cuerpo, de esta manera estaremos llenos de vigor y tendremos una constitución fuerte. Por otro lado, la sangre está intrínsecamente relacionada con el corazón y tiene un origen común con el sudor. Sudar es una mecanismo corporal para refrescarnos del calor -¡tan constante como molesto durante los meses de calor!- pero a la vez representa una pérdida de líquidos orgánicos que pueden generar lo que en Medicina China llamamos una insuficiencia de sangre.

De esta manera, para mantener con buena salud nuestro corazón y nuestra sangre es importante una buena hidratación en los meses de calor, y aún podemos ir más lejos ya que con frecuencia los problemas de circulación pueden ceder cuando se modifica la dieta y el estilo de vida.

Algunas de las pautas más recomendadas para estos meses de calor consisten en incluir en la dieta alimentos amargos que ayuden a enfriar la sangre y el organismo como podrían ser los pepinos, pomelos, la lechuga, los espárragos y el apio. Otro grupo de alimentos que además eliminan los residuos de grasa y colesterol de la circulación arterial son las legumbres, en especial las lentejas, alubias, soja y sus derivados como el tofu. El verano también es un buen momento para incluir en la dieta cereales integrales como el centeno y el amaranto.

Puesto que el amargo tiene una función drenante, un exceso de este sabor puede provocar una pérdida de líquidos excesiva por lo que se recomienda combinarlo con alimentos de cualidades astringentes tales como los de sabor ácido como los cítricos y con el sabor picante de tipo fresco como la menta, la rúcula o los berros.

Por otro lado, aquellos que consuman productos de origen animal pueden apartar las carnes rojas y blancas e incrementar los pescados y mariscos e incluso los lácteos, recomendando siempre que sean de origen biológico.

Algunos de mis tentempiés estrella de esta temporada incluyen el yogurt de cabra bio, que es de naturaleza fría y humedece los intestinos, ideal para momentos en los que perdemos muchos líquidos; el té verde con menta, que actúa refrescando y que al tomarse caliente protege la digestión y los licuados de piña con menta y jengibre que aportan enzimas digestivas a la vez que nos refrescan e hidratan. ¿Y en los días de playa? Sin duda, a la crema solar y el sombrero le añadiría una buena ración de melocotones o sandía.

El verano es un momento de alegría, expansión, de ligereza y de actividad exterior. Aprovecha para descansar todo lo que te pida el cuerpo, recupera aquellos hábitos que durante el año no te dan tiempo pero te nutren profundamente y no olvides hacer lo mismo con tu alimentación.

Este artículo se escribió para la revista Veritas #101 julio-agosto 2018